Hace unos días se publicó este artículo en El País, y lo transcribimos aquí por si resulta de vuestro interés. Es del Catedrático de Derecho penal de la Universitat de Barcelona, Joan Josep Queralt.
EL MALESTAR DE LA JUSTICIA
Tomo de Freud el título para reflejar el estado de ánimo de la justicia, es decir, de los jueces, en España. Una gestión desastrosa del caso Mari Luz por parte de las mayorías del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), junto a la del Gobierno exhibiéndose con una víctima, han exasperado a un buen número de jueces de diversas tendencias, escorándose éstos a posturas corporativistas. Por ello, cuando, de modo sorprendente, se confirmó la irrelevante sanción al juez Tirado, la indignación judicial y el pasmo social alcanzaron su cénit.
Vaya por delante, por no quedar siempre explicitado, que, pese a todos los pesares, pese a todos los casos Estevill, Liaño o Mari Luz, gracias al trabajo más allá de lo exigible de la inmensa mayoría de jueces, la justicia en España no es ni de lejos el caos que se proclama. Si se la compara, por ejemplo, con la forma en que se ha gestionado la economía pública y privada, no sale para nada mal parada.
No obstante, en algunas materias, como la que nos ocupa, se sigue un atávico modo carpetovetónico: no se confecciona un diseño racional del sistema, sino otro, del tres al cuarto, que cuenta, como capital único, con la buena voluntad de la gente, es decir, con la vergüenza torera de los operadores, que intentan dar la respuesta legal y razonable a problemas ciudadanos.
Si la Constitución requiere una reforma en profundidad, es la del Poder Judicial. Para ello, hace falta un compromiso suprapartidista de largo alcance, es decir, de más de una legislatura y con más implicados que las jerarquías partidarias. Ni Libros Blancos ni Pactos sobre la Justicia han generado efecto alguno; sin voluntad política de superar este endémico problema, que nos ancla en el más patético subdesarrollo democrático, no hay salida. De todos modos, con la esperanza que no justifica la experiencia, lanzo alguna idea.
El CGPJ es una pieza esencial para garantizar la independencia de los jueces, su sumisión únicamente al imperio de la ley y al principio de responsabilidad por sus actos. Sin embargo, su actual configuración constitucional no permite optimizar las funciones que tiene asignadas.
En primer término, la mayoría judicial lo hace inevitablemente proclive al corporativismo, extremo que se acentúa porque, según creencia extendida entre la judicatura, el Consejo es una especie de órgano de representación de los jueces y no su órgano de gobierno. El CGPJ no es ni un sindicato ni una cámara profesional; es, reitero, un órgano de gobierno y, por tanto, político. Por ello, ha de desterrarse esa irreal idea de que es un órgano de representación judicial. Sentado esto, han de separarse sus funciones político-constitucionales de sus funciones institucionales: selección, promoción, sanción y protección de los jueces; en este terreno, no hay política que valga, sino sólo la aplicación estricta de la ley.
En segundo lugar, pese a ser un órgano constitucional, los miembros del CGPJ no son sólo irresponsables políticamente, sino que su presidencia pone pegas para rendir cuentas a las Cortes, olvidando que su mandato, al menos formalmente, depende de ellas. Esta tendencia a la irresponsabilidad es otro grave déficit democrático.
Simultáneamente a las reformas que lo anterior sugiere, ha de abordarse, de una vez, una auténtica modernización personal, procesal e instrumental de la Administración de justicia. En los juzgados, cierto es, hay ordenadores, pero eso no supone informatización alguna, sino un cúmulo de PC mal conectados: no hay diferencia sustancial entre lo que hay en la oficina judicial y lo que tienen jueces y magistrados en sus domicilios, que es donde despliegan, como mínimo, la mitad de su trabajo. Esta fase pasa por dinero, dinero y más dinero: doblar el número de jueces es necesario, dejar de legislar ley tras ley, también, pues los procesos y los medios no se incrementan. Delitos como los de la ley penal de tráfico o de violencia de género, o la impugnación de las sanciones administrativas, por ejemplo, han hecho trizas los procedimientos y las disposiciones materiales al efecto.
Otro aspecto no menor: falta clamorosa de coordinación leal entre todas las administraciones implicadas. CGPJ (estatuto del juez), Ministerio de Justicia (planta, retribución, convocatorias de plazas, régimen disciplinario no judicial y ministerio fiscal) y autonomías (selección de funcionarios no judiciales, dotación de equipamientos) dan soporte al Poder Judicial. Este irracional sudoku provoca que, por ejemplo, mientras el ministerio no convoque plazas de oficiales de la Administración de justicia, las autonomías deben incorporar interinos provenientes de los lugares más pintorescos, con las consecuencias sabidas. O que mientras las comunidades no provean equipamientos, no pueda implementarse la planta judicial, lo que sucede, curiosamente, en el caso Fabra. A este galimatías hay que poner fin de inmediato.
La respuesta, pues, no es amenazar con cambiar la ley disciplinaria de los jueces, que tiene pasajes de traca; si fuera sólo eso, no habría problema. La tarea, siempre pendiente, requiere auténtica voluntad política, más imaginación y más altura de miras. Si se quiere un Estado de derecho digno de tal nombre, claro.
jueves, 15 de enero de 2009
viernes, 9 de enero de 2009
Carta de FJ Álvarez a La Blogmática sobre Gaza e Israel (Parte II)
Pero, como decía, vayamos a los orígenes de la actual contienda. Pues bien, hace unas fechas una Profesora de la Autónoma de Madrid publicó en “El País” un artículo en el que se decía:
“En octubre de 2004, el Parlamento de Israel aprobó ‘el plan de desconexión de Gaza’ que en agosto del año siguiente llevó a cabo unilateralmente. Pretendía poner fin a un problema demográfico insoslayable para la empresa israelí de colonización del territorio: la imposibilidad militar y económica de sostener a una población de 9.000 colonos en un enclave con un millón y medio de palestinos. Faltaban todavía varios meses para el triunfo de Hamas en las elecciones legislativas palestinas de enero de 2006, pero el pronóstico era meridiano y allanaba el camino a la estigmatización colectiva. Cuando en junio de 2007 los islamistas dieron un golpe de mano en Gaza y truncaron el Gobierno de ficticia unidad nacional de la Autoridad Nacional Palestina, la comunidad internacional se aprestó a endurecer su actitud hacia Hamas como organización terrorista. Poco importa que su triunfo en las urnas hubiera contado con la escrupulosa supervisión de observadores internacionales, incluidos algunos diputados españoles. La condena hallaba refrendo y con ella se consumaba la desconexión. Gaza quedaba aislada del mundo: del Israel ocupante, de la madre Palestina y del socorro y la benevolencia internacionales”.
Con el paso de los meses el Estado de Israel fue edificando alrededor de Gaza un muro, físico, de hormigón, naturalmente armado, de nueve metros de alto y suficiente espesor, que de vez en cuando se “abre” para habilitar un “paso” especial entre Israel y Gaza –o en los momentos de ofensiva dejar avanzar a los carros blindados. Un camino por el que los transeúntes palestinos tienen que caminar en zigzag durante casi un kilómetro, exponiéndose a todo tipo de máquinas (rayos X incluidos que ni siquiera se perdonan a las embarazadas) que les buscarán todos sus “secretos” orgánicos e inorgánicos; máquinas por las que, naturalmente, no se hace pasar a los israelitas, -quienes son libres de entrar en una mezquita armados con un fusil ametrallador y hacer una carnicería. Se trata de un muro que ha aislado completamente a los habitantes de Gaza del exterior –con la comprada complicidad egipcia-, convirtiendo sus hogares en cárceles y condenándoles a la indigencia; aunque sería más propio decir que ubicó sus hogares en un “gueto” en el que todo lo que entra está estrictamente controlado por las autoridades judías –excepto lo que los habitantes de Gaza logran hacer pasar a través de túneles; con ese “gueto” el Estado de Israel ha querido, sin duda, hacer un “belén vivo”, es decir un homenaje a los que padecieron el Gueto de Varsovia.
No debe tampoco olvidarse que el Estado de Israel para “vestir” esta barbaridad de bloqueo, de embargo (que incluso alcanza a las Agencias de Naciones Unidas que trabajan en la franja; véanse a este respecto las declaraciones del director de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos –UNRWA-, John Ging, las de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, o las del Relator Especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos, Richard Falk, cuyo Informe Final sobre la situación se espera para dentro de dos meses –por cierto ¿saben que esta semana la UNRWA ha puesto entre sus prioridades, junto con los alimentos, las contribuciones económicas para sufragar los entierros de los palestinos? Y es que los sepelios les resultan cada vez más costosos a las familias palestinas, dada la costumbre judía de matar a los hermanos de cinco en cinco, o de once en once), realizó una impresentable maniobra “jurídica” que, según ellos, les libera de sus responsabilidades ante el Derecho Internacional como Potencia ocupante del territorio palestino: declarar la franja de Gaza como “entidad beligerante”. A partir de esa declaración el Estado de Israel sostiene que “todo les está permitido” (Ginebra les suena, exclusivamente, a bebida alcohólica).
Pues bien ¿qué se supone que debe hacerse en esa situación? ¿qué haría el “hombre medio colocado en la misma posición que un habitante de Gaza y con sus conocimientos especiales” (fórmula muy cara a los penalistas para determinar la responsabilidad penal)? ¿entregar el poder a la más que corrupta “Autoridad Palestina” que había perdido “por goleada” las elecciones? ¿implorar perdón, por existir, a los israelitas y prometerles ser en adelante unos “buenos palestinos”? ¿mandar una carta a Busch –con copia a la UE- y jurarle que nunca más volverán a ser levantiscos, y que en adelante votarán lo que se les diga? Y mientras tanto, naturalmente, dejar que sus territorios sean ocupados por los colonos ortodoxos judíos…hasta perderlo todo, colaborando de esa forma con el confesado objetivo último del Estado de Israel: apoderarse de toda Palestina, diseminando a sus habitantes por medio mundo, y construir un estado religioso “puro” (y duro).
No, no creo que ninguna de las alternativas señaladas sean dignas ni que aseguren su futuro a los habitantes de Gaza. Hamas, naturalmente, decidió luchar para defenderse y para defender ¿qué otra cosa hay que hacer? ¿perecer sin más? Pero ¿es que acaso no se levantó el Gueto de Varsovia –cuya densidad de habitantes por metro cuadrado sólo ha sido comparable con la actual de Gaza?
A partir de ese momento los acontecimientos son conocidos: continua presión de Israel sobre “la franja” (es decir, incursiones de su fuerza aérea y de sus “Servicios de Seguridad” especiales, asesinatos “selectivos”, estrangulamiento económico absoluto, prohibición del paso de suministros, especialmente del combustible que les es necesario para obtener electricidad y tener en funcionamiento el suministro de agua, etc.), defensa de los palestinos mediante el lanzamiento de cohetes, tregua por seis meses –que en diversos momentos, por ejemplo a principios de noviembre, violó Israel-, e intento posterior palestino de forzar una renegociación de toda la cuestión –o una lucha “cuerpo a cuerpo” que es la que está ya acaeciendo y es la que únicamente puede dar a los palestinos alguna oportunidad, lejanísima, de “medirse” a los judíos siguiendo el ejemplo de sus amigos libaneses.
Tratar, a la vista de lo expuesto, de construir un relato según el cual hay que adoptar una posición “equidistante” de los dos actores en conflicto…es la forma más descarada de ser parcial y de apuntarse a lo “políticamente más conveniente en el plano internacional”, y de olvidar, más allá de las palabras, el compromiso del Jurista con la causa de la humanidad.
Cuando a alguien se le intenta matar (da igual que sea de hambre o por la acción del armamento que abundantemente proporciona a Israel EEUU) no es condenable que se defienda, por tanto no es razonable tratar de la misma forma a la víctima que al agresor; y no es aceptable argumentar con el sempiterno victimismo de Israel ni con que este Estado se está defendiendo legítimamente frente a terroristas, pues aunque esto fuera así –que no lo es- hay límites en las reacciones estatales que no se pueden sobrepasar –entre otros la prohibición del crimen de guerra-, e Israel lo ha hecho, lo está haciendo minuto a minuto.
Finalmente señalar que con independencia de cómo empezó todo, lo único sensato parece ser –además de lo inmediato que exige un cese de la carnicería, un alto el fuego incondicional que ha de obtenerse presionando directamente al Estado judío con todas las medidas habituales en el ámbito de las relaciones internacionales-, y en el marco del cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, el reconocimiento del derecho a existir tanto del Estado palestino como de Israel, así como el inicio de “relaciones de normalidad” entre todos los estados de la zona que aseguren el cese de los conflictos en Oriente Medio y el fin de las penurias para la población de todos aquellos países.
Francisco Javier Álvarez García
Catedrático de Derecho penal de la Universidad Carlos III de Madrid
“En octubre de 2004, el Parlamento de Israel aprobó ‘el plan de desconexión de Gaza’ que en agosto del año siguiente llevó a cabo unilateralmente. Pretendía poner fin a un problema demográfico insoslayable para la empresa israelí de colonización del territorio: la imposibilidad militar y económica de sostener a una población de 9.000 colonos en un enclave con un millón y medio de palestinos. Faltaban todavía varios meses para el triunfo de Hamas en las elecciones legislativas palestinas de enero de 2006, pero el pronóstico era meridiano y allanaba el camino a la estigmatización colectiva. Cuando en junio de 2007 los islamistas dieron un golpe de mano en Gaza y truncaron el Gobierno de ficticia unidad nacional de la Autoridad Nacional Palestina, la comunidad internacional se aprestó a endurecer su actitud hacia Hamas como organización terrorista. Poco importa que su triunfo en las urnas hubiera contado con la escrupulosa supervisión de observadores internacionales, incluidos algunos diputados españoles. La condena hallaba refrendo y con ella se consumaba la desconexión. Gaza quedaba aislada del mundo: del Israel ocupante, de la madre Palestina y del socorro y la benevolencia internacionales”.
Con el paso de los meses el Estado de Israel fue edificando alrededor de Gaza un muro, físico, de hormigón, naturalmente armado, de nueve metros de alto y suficiente espesor, que de vez en cuando se “abre” para habilitar un “paso” especial entre Israel y Gaza –o en los momentos de ofensiva dejar avanzar a los carros blindados. Un camino por el que los transeúntes palestinos tienen que caminar en zigzag durante casi un kilómetro, exponiéndose a todo tipo de máquinas (rayos X incluidos que ni siquiera se perdonan a las embarazadas) que les buscarán todos sus “secretos” orgánicos e inorgánicos; máquinas por las que, naturalmente, no se hace pasar a los israelitas, -quienes son libres de entrar en una mezquita armados con un fusil ametrallador y hacer una carnicería. Se trata de un muro que ha aislado completamente a los habitantes de Gaza del exterior –con la comprada complicidad egipcia-, convirtiendo sus hogares en cárceles y condenándoles a la indigencia; aunque sería más propio decir que ubicó sus hogares en un “gueto” en el que todo lo que entra está estrictamente controlado por las autoridades judías –excepto lo que los habitantes de Gaza logran hacer pasar a través de túneles; con ese “gueto” el Estado de Israel ha querido, sin duda, hacer un “belén vivo”, es decir un homenaje a los que padecieron el Gueto de Varsovia.
No debe tampoco olvidarse que el Estado de Israel para “vestir” esta barbaridad de bloqueo, de embargo (que incluso alcanza a las Agencias de Naciones Unidas que trabajan en la franja; véanse a este respecto las declaraciones del director de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos –UNRWA-, John Ging, las de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, o las del Relator Especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos, Richard Falk, cuyo Informe Final sobre la situación se espera para dentro de dos meses –por cierto ¿saben que esta semana la UNRWA ha puesto entre sus prioridades, junto con los alimentos, las contribuciones económicas para sufragar los entierros de los palestinos? Y es que los sepelios les resultan cada vez más costosos a las familias palestinas, dada la costumbre judía de matar a los hermanos de cinco en cinco, o de once en once), realizó una impresentable maniobra “jurídica” que, según ellos, les libera de sus responsabilidades ante el Derecho Internacional como Potencia ocupante del territorio palestino: declarar la franja de Gaza como “entidad beligerante”. A partir de esa declaración el Estado de Israel sostiene que “todo les está permitido” (Ginebra les suena, exclusivamente, a bebida alcohólica).
Pues bien ¿qué se supone que debe hacerse en esa situación? ¿qué haría el “hombre medio colocado en la misma posición que un habitante de Gaza y con sus conocimientos especiales” (fórmula muy cara a los penalistas para determinar la responsabilidad penal)? ¿entregar el poder a la más que corrupta “Autoridad Palestina” que había perdido “por goleada” las elecciones? ¿implorar perdón, por existir, a los israelitas y prometerles ser en adelante unos “buenos palestinos”? ¿mandar una carta a Busch –con copia a la UE- y jurarle que nunca más volverán a ser levantiscos, y que en adelante votarán lo que se les diga? Y mientras tanto, naturalmente, dejar que sus territorios sean ocupados por los colonos ortodoxos judíos…hasta perderlo todo, colaborando de esa forma con el confesado objetivo último del Estado de Israel: apoderarse de toda Palestina, diseminando a sus habitantes por medio mundo, y construir un estado religioso “puro” (y duro).
No, no creo que ninguna de las alternativas señaladas sean dignas ni que aseguren su futuro a los habitantes de Gaza. Hamas, naturalmente, decidió luchar para defenderse y para defender ¿qué otra cosa hay que hacer? ¿perecer sin más? Pero ¿es que acaso no se levantó el Gueto de Varsovia –cuya densidad de habitantes por metro cuadrado sólo ha sido comparable con la actual de Gaza?
A partir de ese momento los acontecimientos son conocidos: continua presión de Israel sobre “la franja” (es decir, incursiones de su fuerza aérea y de sus “Servicios de Seguridad” especiales, asesinatos “selectivos”, estrangulamiento económico absoluto, prohibición del paso de suministros, especialmente del combustible que les es necesario para obtener electricidad y tener en funcionamiento el suministro de agua, etc.), defensa de los palestinos mediante el lanzamiento de cohetes, tregua por seis meses –que en diversos momentos, por ejemplo a principios de noviembre, violó Israel-, e intento posterior palestino de forzar una renegociación de toda la cuestión –o una lucha “cuerpo a cuerpo” que es la que está ya acaeciendo y es la que únicamente puede dar a los palestinos alguna oportunidad, lejanísima, de “medirse” a los judíos siguiendo el ejemplo de sus amigos libaneses.
Tratar, a la vista de lo expuesto, de construir un relato según el cual hay que adoptar una posición “equidistante” de los dos actores en conflicto…es la forma más descarada de ser parcial y de apuntarse a lo “políticamente más conveniente en el plano internacional”, y de olvidar, más allá de las palabras, el compromiso del Jurista con la causa de la humanidad.
Cuando a alguien se le intenta matar (da igual que sea de hambre o por la acción del armamento que abundantemente proporciona a Israel EEUU) no es condenable que se defienda, por tanto no es razonable tratar de la misma forma a la víctima que al agresor; y no es aceptable argumentar con el sempiterno victimismo de Israel ni con que este Estado se está defendiendo legítimamente frente a terroristas, pues aunque esto fuera así –que no lo es- hay límites en las reacciones estatales que no se pueden sobrepasar –entre otros la prohibición del crimen de guerra-, e Israel lo ha hecho, lo está haciendo minuto a minuto.
Finalmente señalar que con independencia de cómo empezó todo, lo único sensato parece ser –además de lo inmediato que exige un cese de la carnicería, un alto el fuego incondicional que ha de obtenerse presionando directamente al Estado judío con todas las medidas habituales en el ámbito de las relaciones internacionales-, y en el marco del cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, el reconocimiento del derecho a existir tanto del Estado palestino como de Israel, así como el inicio de “relaciones de normalidad” entre todos los estados de la zona que aseguren el cese de los conflictos en Oriente Medio y el fin de las penurias para la población de todos aquellos países.
Francisco Javier Álvarez García
Catedrático de Derecho penal de la Universidad Carlos III de Madrid
jueves, 8 de enero de 2009
Carta de FJ Álvarez a La Blogmática sobre Gaza (Parte I)
ATAQUE A GAZA
En el análisis del “actual conflicto” quiero dejar fuera del debate, por más que contribuiría a explicar distintos extremos del mismo, sus orígenes y su desarrollo, hechos como los siguientes:
1) que fue a los árabes a quienes expulsaron de sus territorios en 1948; 2) que fueron los palestinos los despojados, nuevamente, en la “guerra de los seis días”; 3) que son los “refugiados” palestinos los condenados a no volver nunca a sus territorios –lo que, por parte de Israel y con el apoyo de EEUU, se significa una y otra vez en las conversaciones internacionales sobre la materia; 4) que es el Estado Judío el que viene incumpliendo sistemáticamente las resoluciones de Naciones Unidas –la primera la de volver a las fronteras de 1967, lo que solucionaría el actual conflicto; 5) que el Estado de Israel está absolutamente alejado de lo que se podría considerar un Estado democrático, en tanto en él no se respetan los derechos humanos más elementales –naturalmente me refiero a los derechos humanos de los “terceros” que se encuentran en su territorio-, y se estará de acuerdo en que sin respeto a los derechos humanos no es posible hablar de “Estado Democrático”; 6) que el Estado de Israel ha practicado el genocidio –creo que la mera mención de las palabras “Sabra” y “Chatilla” son suficientes como argumento a este respecto- y el crimen de guerra –ataques sistemáticos a hospitales, ambulancias, etc.- con los palestinos; 7) que el pueblo israelita, o que la mayoría del pueblo israelita, en un determinado momento histórico se ha mostrado como un pueblo absolutamente inmoral. Digo esto porque no hay que olvidar que se trata de un pueblo que votó a un genocida, Ariel Sharon, como Primer Ministro; en efecto, el general había sido reconocido, incluso por el propio Parlamento judío, como “responsable moral” de lo ocurrido en Sabra y Chatilla, por haber “dejado pasar” (él que era el Ministro de Defensa judío y controlaba absolutamente a sus fuerzas sobre un terreno que se hallaba completamente bajo su control) y “dado cobertura” a las milicias falangistas que perpetraron materialmente la matanza en los campos de refugiados del Líbano, lo que le valió la persecución internacional instada desde los tribunales belgas[1]; y en este tema, entiendo, los penalistas debemos ser especialmente sensibles y “combativos”, ya que hemos participado en la polémica, o al menos la hemos “soportado”, sobre la responsabilidad del pueblo alemán –y de los penalistas teutones en particular, y en este punto basta citar la obra de un autor como Francisco Muñoz Conde- en el ascenso del nacionalsocialismo, y se nos ha “mareado” en nuestras lecturas con la disculpa de “yo no sabía qué estaba pasando”, “sólo me enteré cuando la represión cayó sobre mi” –Klemperer, por ejemplo, en un delicioso libro titulado, si no recuerdo mal, “LTI, la lengua del Tercer Reich”, donde realiza un acercamiento filológico al nacionalsocialismo-, “si yo hubiera conocido la existencia de los campos de concentración, entonces yo hubiera hecho…”; y lo cierto es que cuando Hitler se convirtió en Dictador –cuando hizo votar a los parlamentarios alemanes la Ley de Plenos Poderes ante la tumba de Federico el Grande- el pueblo alemán todavía “no sabía”, “no conocía”. Pero cuando el pueblo israelita votó a Sharon conocía, sabía perfectamente y con todo lujo de detalles, que este militar tenía las manos manchadas de sangre[2] –de la misma forma que los autores de la matanza de Srebrenica a los que se ha sentado en el banquillo del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoeslavia; y cito esta referencia porque, incluso materialmente, hay poca diferencia entre una carnicería y otra; 8) que el Estado de Israel ha estado, y está, cometiendo habitualmente crímenes de guerra, pues queman y destruyen con bombardeos intencionados archivos y bibliotecas, ejercen represalias colectivas –se ha denunciado mil veces cómo han llegado por la noche a las poblaciones árabes y han hecho salir de sus casas a todos sus habitantes separando a los hombres entre quince y sesenta años, y se los han llevado ¿a qué recuerda esto?-, expulsan del territorio, confiscan, destruyen caprichosamente bienes a gran escala –viviendas, escuelas –aunque estén bajo la bandera de la ONU-, hospitales, edificios administrativos, centrales eléctricas, puentes, carreteras, depuradoras, universidades e infraestructuras en general no involucradas directamente en la acción militar- y partes enteras de las ciudades para abrir paso a sus vehículos blindados –la última guerra del Líbano y el inicio de su actual ofensiva terrestre sobre Gaza-, incendian, asesinan –han muerto por fuego del ejército judío cientos de menores de doce años-, dificultan el entierro de los cadáveres, secuestran, impiden la atención sanitaria –prohíben el acceso de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja o de las ONG que llevan suministros humanitarios-, convierten a los niños y embarazadas en objeto específico de su intervención militar –la utilización de “bombas de sonido” afecta especialmente, y casi exclusivamente, a este colectivo-, realizan incursiones en campos de refugiados contra personal civil, utilizan armas prohibidas por las convenciones internacionales –fósforo, bombas de fragmentación-, “cierran” las ciudades impidiendo cualquier suministro “castigando” a sus habitantes con el hambre, obstaculizan la actividad económica, imponen prolongados “toques de queda”, torturan, atacan columnas de refugiados, ambulancias y personal sanitario, obligan a civiles a permanecer de pie en la línea de fuego utilizándoles como escudos humanos, conculcan todas las normas imaginables con los detenidos privándoles hasta del alimento diario, detienen indefinidamente sin acusación o juicio, abren fuego con artillería naval, aérea o terrestre sobre zonas pobladas, constituyendo a los civiles –y especialmente a familias enteras- en objeto de su acción militar, humillan, vejan, roban, cometen actos vandálicos - véase, por ejemplo, el Informe del Secretario General de Naciones Unidas elaborado de conformidad con la Resolución ES-10/10 de la Asamblea General-, etc.; 9) están construyendo un Estado “religiosamente” puro, practicando la limpieza étnica – véase, por ejemplo y entre otras muchas, la decisión del Tribunal Supremo israelita de 14 de mayo de 2006 que da “vía libre” a la “Ley sobre ciudadanía y extranjería” (léase sobre el particular el Informe de Amnistía Internacional “Torn Apart: Families split by discriminatory policies”); 10) despojan caprichosa, aunque planificadamente, a los palestinos que quedan en el “gran Israel” de sus casas y sus tierras para instalar allí a sus “colonos” (que generalmente pertenecen a los judíos más fanatizados) ya que necesitan ampliar su “espacio vital” (¿a qué suena esto?); 11) han institucionalizado la tortura como forma “normal” de relacionarse con los prisioneros, lo que ha sido “bendecido” por el Tribunal Supremo judío –lo que, a mi modo de ver, despoja al “Supremo” israelita de su condición de “tribunal”-, y condenado duramente por Naciones Unidas (véanse, por ejemplo, las “Observaciones finales del Comité contra la Tortura: Israel 25/09/2002”, desarrollado en el seno de Naciones Unidas, o el “Informe del General Antonio Taguba” que se refiere a la “industria de la exportación de técnicas de tortura” desarrollada por el Estado judío en el conflicto de Irak); 12) mantiene durante años a miles de palestinos en sus cárceles –en sus “Guantánamos”- bajo el “Estatuto” de “detenidos administrativos”, sin acusación, sin condena; 13) etc. etc.
Vamos, digo, a dejar “todo esto” fuera del debate. También dejaré “fuera del debate” los muertos ocasionados por las “acciones de guerra” desarrolladas por los distintos “brazos armados” palestinos, y que, con alguna frecuencia, han consistido en actos de terrorismo indiscriminado (por cierto, que esto del “terrorismo”, que tan criticable ven ahora los estadounidenses y los judíos, fue lo practicado por estos últimos en su “lucha” contra los ingleses y contra los “intereses” palestinos durante el período de “construcción” del Estado de Israel; de hecho alguno de los más altos dignatarios que ha tenido Israel formó parte de los grupos terroristas –“Irgun”, entre otros- responsables de carnicerías en contra del ejército británico –por ejemplo, la que ocasionaron al volar el edificio del Hotel “Rey David” donde estaban ubicadas las oficinas administrativas británicas. En todo caso no cabe duda que vinculado a este problema está el de la legitimidad -al menos desde el punto de vista moral- de acudir a ciertas formas de lucha en el ámbito de, vamos a llamarlos así de forma genérica, “movimientos de liberación nacional”; problema éste que, como sabemos, es el que está ocasionando la mayor parte de los problemas a la hora de fijar, internacionalmente, un concepto jurídico de “terrorismo”).
La cuestión, la eterna cuestión, es la de cómo comparar los actos “limpios y aseados” de masacre (piloto judío que desde un F 16 dispara un misil contra una Universidad o una escuela palestina o libanesa matando a una gran cantidad de alumnos o de refugiados, u oficial de la artillería terrestre israelita que, en los inicios de la última Guerra del Líbano, hace un “blanco directo” sobre una escuela matando a más de cincuenta niños, o piloto judío de un helicóptero de combate que dispara sobre la casa familiar de un dirigente de Hamas sin importarle matar, junto al dicho dirigente a sus ocho hijos y su mujer…amen de a algunos vecinos) con los de los sucios y desesperados suicidas palestinos que destrozan a decenas de adolescentes judíos que bailaban en una discoteca mientras oían música estival -¿se acuerdan de las escenas de la película de Gavras en “La batalla de Argel”? Una comparación que vaya más allá del dato de que tras el aterrizaje del avión los primeros se cenarán una langosta protestando por lo “duro que ha sido el servicio durante esa jornada” –los pilotos, generalmente, siempre han pertenecido a una clase social medio/alta y los oficiales de artillería también-, en tanto que los segundos almorzarán con Ala –mientras sus familiares, y vecinos, esperan que las máquinas judías derriben el edificio donde vivían con el suicida. Todo ello, desde luego, al margen de que al primero se le condecorará como héroe de guerra (por cierto, el candidato republicano a las recientes elecciones de EEUU tiene esa consideración por su comportamiento en un campo de prisioneros…en el que se le internó tras haber sido derribado su avión por la aviación de defensa vietnamita mientras bombardeaba población civil), y que del segundo no se “devolverán” ni los pedazos (que quedarán en depósito en el correspondiente Instituto Anatómico Forense “para futuras investigaciones”).
En todo caso, y antes de entrar en la cuestión del actual ataque judío sobre Gaza, no me resisto a comentar que no creo que sea acertado calificar a la parte palestina como el exclusivo vehículo del fanatismo, cuyo contraste sería, supongo, la “profesionalidad” israelita. Esto no es así: por supuesto que hay fanatismo entre grupos palestinos, fanatismo que resulta de la lucha desesperada contra un enemigo infinitamente más poderoso, pero sólo hay que mirar las expresiones israelitas del conflicto para darse cuenta de que es superior (el fanatismo) en éstos. Por cierto ¿cómo se explica que uno de los objetivos preferentes de esta última ofensiva aérea y terrestre sobre Gaza sean las Mezquitas? ¿Por qué los judíos se dedican a destruir los lugares de oración de los árabes? ¿Qué están persiguiendo? (naturalmente que para justificar esas acciones los responsables israelitas, por medio de un portavoz que parezca un “buen chico”, dirán que los de Hamas almacenan y lanzan sus cohetes desde las mezquitas, o que allí almacenan armas…y presentarán “pruebas”…como las de Busch en su día con relación a Irak). ¿Por qué atacan sistemáticamente a las instituciones educativas, a Universidades, escuelas, archivos, bibliotecas? ¿No será porque quieren hacer “retroceder” veinte años a la sociedad palestina?
Francisco Javier Álvarez García
Catedrático de Derecho penal de la Universidad Carlos III de Madrid
Mañana se publicará la parte II
En el análisis del “actual conflicto” quiero dejar fuera del debate, por más que contribuiría a explicar distintos extremos del mismo, sus orígenes y su desarrollo, hechos como los siguientes:
1) que fue a los árabes a quienes expulsaron de sus territorios en 1948; 2) que fueron los palestinos los despojados, nuevamente, en la “guerra de los seis días”; 3) que son los “refugiados” palestinos los condenados a no volver nunca a sus territorios –lo que, por parte de Israel y con el apoyo de EEUU, se significa una y otra vez en las conversaciones internacionales sobre la materia; 4) que es el Estado Judío el que viene incumpliendo sistemáticamente las resoluciones de Naciones Unidas –la primera la de volver a las fronteras de 1967, lo que solucionaría el actual conflicto; 5) que el Estado de Israel está absolutamente alejado de lo que se podría considerar un Estado democrático, en tanto en él no se respetan los derechos humanos más elementales –naturalmente me refiero a los derechos humanos de los “terceros” que se encuentran en su territorio-, y se estará de acuerdo en que sin respeto a los derechos humanos no es posible hablar de “Estado Democrático”; 6) que el Estado de Israel ha practicado el genocidio –creo que la mera mención de las palabras “Sabra” y “Chatilla” son suficientes como argumento a este respecto- y el crimen de guerra –ataques sistemáticos a hospitales, ambulancias, etc.- con los palestinos; 7) que el pueblo israelita, o que la mayoría del pueblo israelita, en un determinado momento histórico se ha mostrado como un pueblo absolutamente inmoral. Digo esto porque no hay que olvidar que se trata de un pueblo que votó a un genocida, Ariel Sharon, como Primer Ministro; en efecto, el general había sido reconocido, incluso por el propio Parlamento judío, como “responsable moral” de lo ocurrido en Sabra y Chatilla, por haber “dejado pasar” (él que era el Ministro de Defensa judío y controlaba absolutamente a sus fuerzas sobre un terreno que se hallaba completamente bajo su control) y “dado cobertura” a las milicias falangistas que perpetraron materialmente la matanza en los campos de refugiados del Líbano, lo que le valió la persecución internacional instada desde los tribunales belgas[1]; y en este tema, entiendo, los penalistas debemos ser especialmente sensibles y “combativos”, ya que hemos participado en la polémica, o al menos la hemos “soportado”, sobre la responsabilidad del pueblo alemán –y de los penalistas teutones en particular, y en este punto basta citar la obra de un autor como Francisco Muñoz Conde- en el ascenso del nacionalsocialismo, y se nos ha “mareado” en nuestras lecturas con la disculpa de “yo no sabía qué estaba pasando”, “sólo me enteré cuando la represión cayó sobre mi” –Klemperer, por ejemplo, en un delicioso libro titulado, si no recuerdo mal, “LTI, la lengua del Tercer Reich”, donde realiza un acercamiento filológico al nacionalsocialismo-, “si yo hubiera conocido la existencia de los campos de concentración, entonces yo hubiera hecho…”; y lo cierto es que cuando Hitler se convirtió en Dictador –cuando hizo votar a los parlamentarios alemanes la Ley de Plenos Poderes ante la tumba de Federico el Grande- el pueblo alemán todavía “no sabía”, “no conocía”. Pero cuando el pueblo israelita votó a Sharon conocía, sabía perfectamente y con todo lujo de detalles, que este militar tenía las manos manchadas de sangre[2] –de la misma forma que los autores de la matanza de Srebrenica a los que se ha sentado en el banquillo del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoeslavia; y cito esta referencia porque, incluso materialmente, hay poca diferencia entre una carnicería y otra; 8) que el Estado de Israel ha estado, y está, cometiendo habitualmente crímenes de guerra, pues queman y destruyen con bombardeos intencionados archivos y bibliotecas, ejercen represalias colectivas –se ha denunciado mil veces cómo han llegado por la noche a las poblaciones árabes y han hecho salir de sus casas a todos sus habitantes separando a los hombres entre quince y sesenta años, y se los han llevado ¿a qué recuerda esto?-, expulsan del territorio, confiscan, destruyen caprichosamente bienes a gran escala –viviendas, escuelas –aunque estén bajo la bandera de la ONU-, hospitales, edificios administrativos, centrales eléctricas, puentes, carreteras, depuradoras, universidades e infraestructuras en general no involucradas directamente en la acción militar- y partes enteras de las ciudades para abrir paso a sus vehículos blindados –la última guerra del Líbano y el inicio de su actual ofensiva terrestre sobre Gaza-, incendian, asesinan –han muerto por fuego del ejército judío cientos de menores de doce años-, dificultan el entierro de los cadáveres, secuestran, impiden la atención sanitaria –prohíben el acceso de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja o de las ONG que llevan suministros humanitarios-, convierten a los niños y embarazadas en objeto específico de su intervención militar –la utilización de “bombas de sonido” afecta especialmente, y casi exclusivamente, a este colectivo-, realizan incursiones en campos de refugiados contra personal civil, utilizan armas prohibidas por las convenciones internacionales –fósforo, bombas de fragmentación-, “cierran” las ciudades impidiendo cualquier suministro “castigando” a sus habitantes con el hambre, obstaculizan la actividad económica, imponen prolongados “toques de queda”, torturan, atacan columnas de refugiados, ambulancias y personal sanitario, obligan a civiles a permanecer de pie en la línea de fuego utilizándoles como escudos humanos, conculcan todas las normas imaginables con los detenidos privándoles hasta del alimento diario, detienen indefinidamente sin acusación o juicio, abren fuego con artillería naval, aérea o terrestre sobre zonas pobladas, constituyendo a los civiles –y especialmente a familias enteras- en objeto de su acción militar, humillan, vejan, roban, cometen actos vandálicos - véase, por ejemplo, el Informe del Secretario General de Naciones Unidas elaborado de conformidad con la Resolución ES-10/10 de la Asamblea General-, etc.; 9) están construyendo un Estado “religiosamente” puro, practicando la limpieza étnica – véase, por ejemplo y entre otras muchas, la decisión del Tribunal Supremo israelita de 14 de mayo de 2006 que da “vía libre” a la “Ley sobre ciudadanía y extranjería” (léase sobre el particular el Informe de Amnistía Internacional “Torn Apart: Families split by discriminatory policies”); 10) despojan caprichosa, aunque planificadamente, a los palestinos que quedan en el “gran Israel” de sus casas y sus tierras para instalar allí a sus “colonos” (que generalmente pertenecen a los judíos más fanatizados) ya que necesitan ampliar su “espacio vital” (¿a qué suena esto?); 11) han institucionalizado la tortura como forma “normal” de relacionarse con los prisioneros, lo que ha sido “bendecido” por el Tribunal Supremo judío –lo que, a mi modo de ver, despoja al “Supremo” israelita de su condición de “tribunal”-, y condenado duramente por Naciones Unidas (véanse, por ejemplo, las “Observaciones finales del Comité contra la Tortura: Israel 25/09/2002”, desarrollado en el seno de Naciones Unidas, o el “Informe del General Antonio Taguba” que se refiere a la “industria de la exportación de técnicas de tortura” desarrollada por el Estado judío en el conflicto de Irak); 12) mantiene durante años a miles de palestinos en sus cárceles –en sus “Guantánamos”- bajo el “Estatuto” de “detenidos administrativos”, sin acusación, sin condena; 13) etc. etc.
Vamos, digo, a dejar “todo esto” fuera del debate. También dejaré “fuera del debate” los muertos ocasionados por las “acciones de guerra” desarrolladas por los distintos “brazos armados” palestinos, y que, con alguna frecuencia, han consistido en actos de terrorismo indiscriminado (por cierto, que esto del “terrorismo”, que tan criticable ven ahora los estadounidenses y los judíos, fue lo practicado por estos últimos en su “lucha” contra los ingleses y contra los “intereses” palestinos durante el período de “construcción” del Estado de Israel; de hecho alguno de los más altos dignatarios que ha tenido Israel formó parte de los grupos terroristas –“Irgun”, entre otros- responsables de carnicerías en contra del ejército británico –por ejemplo, la que ocasionaron al volar el edificio del Hotel “Rey David” donde estaban ubicadas las oficinas administrativas británicas. En todo caso no cabe duda que vinculado a este problema está el de la legitimidad -al menos desde el punto de vista moral- de acudir a ciertas formas de lucha en el ámbito de, vamos a llamarlos así de forma genérica, “movimientos de liberación nacional”; problema éste que, como sabemos, es el que está ocasionando la mayor parte de los problemas a la hora de fijar, internacionalmente, un concepto jurídico de “terrorismo”).
La cuestión, la eterna cuestión, es la de cómo comparar los actos “limpios y aseados” de masacre (piloto judío que desde un F 16 dispara un misil contra una Universidad o una escuela palestina o libanesa matando a una gran cantidad de alumnos o de refugiados, u oficial de la artillería terrestre israelita que, en los inicios de la última Guerra del Líbano, hace un “blanco directo” sobre una escuela matando a más de cincuenta niños, o piloto judío de un helicóptero de combate que dispara sobre la casa familiar de un dirigente de Hamas sin importarle matar, junto al dicho dirigente a sus ocho hijos y su mujer…amen de a algunos vecinos) con los de los sucios y desesperados suicidas palestinos que destrozan a decenas de adolescentes judíos que bailaban en una discoteca mientras oían música estival -¿se acuerdan de las escenas de la película de Gavras en “La batalla de Argel”? Una comparación que vaya más allá del dato de que tras el aterrizaje del avión los primeros se cenarán una langosta protestando por lo “duro que ha sido el servicio durante esa jornada” –los pilotos, generalmente, siempre han pertenecido a una clase social medio/alta y los oficiales de artillería también-, en tanto que los segundos almorzarán con Ala –mientras sus familiares, y vecinos, esperan que las máquinas judías derriben el edificio donde vivían con el suicida. Todo ello, desde luego, al margen de que al primero se le condecorará como héroe de guerra (por cierto, el candidato republicano a las recientes elecciones de EEUU tiene esa consideración por su comportamiento en un campo de prisioneros…en el que se le internó tras haber sido derribado su avión por la aviación de defensa vietnamita mientras bombardeaba población civil), y que del segundo no se “devolverán” ni los pedazos (que quedarán en depósito en el correspondiente Instituto Anatómico Forense “para futuras investigaciones”).
En todo caso, y antes de entrar en la cuestión del actual ataque judío sobre Gaza, no me resisto a comentar que no creo que sea acertado calificar a la parte palestina como el exclusivo vehículo del fanatismo, cuyo contraste sería, supongo, la “profesionalidad” israelita. Esto no es así: por supuesto que hay fanatismo entre grupos palestinos, fanatismo que resulta de la lucha desesperada contra un enemigo infinitamente más poderoso, pero sólo hay que mirar las expresiones israelitas del conflicto para darse cuenta de que es superior (el fanatismo) en éstos. Por cierto ¿cómo se explica que uno de los objetivos preferentes de esta última ofensiva aérea y terrestre sobre Gaza sean las Mezquitas? ¿Por qué los judíos se dedican a destruir los lugares de oración de los árabes? ¿Qué están persiguiendo? (naturalmente que para justificar esas acciones los responsables israelitas, por medio de un portavoz que parezca un “buen chico”, dirán que los de Hamas almacenan y lanzan sus cohetes desde las mezquitas, o que allí almacenan armas…y presentarán “pruebas”…como las de Busch en su día con relación a Irak). ¿Por qué atacan sistemáticamente a las instituciones educativas, a Universidades, escuelas, archivos, bibliotecas? ¿No será porque quieren hacer “retroceder” veinte años a la sociedad palestina?
Francisco Javier Álvarez García
Catedrático de Derecho penal de la Universidad Carlos III de Madrid
Mañana se publicará la parte II
martes, 6 de enero de 2009
El año empieza con sangre: un manifiesto sobre Gaza
Ayer recibí en mi correo electrónico un manifiesto que, por iniciativa de Francisco Javier Álvarez García, han firmado algunos catedráticos españoles y que se refiere a la actuación Israelí en Gaza y la matanza de miles de palestinos. También me envió Javier la contestación de otro profesor de Derecho penal a tal manifiesto, así como la que él le dirigió a su vez a este último.
La blogmática penal quiere hacerse eco de la polémica y aprovecha su reducido pero interesado aforo por todo lo que tiene ver con la vida en sociedad para publicar esta opinión, para animar a todo el mundo a dejar la suya y para lamentar y reprobar los asesinatos de tanta gente inocente.
GAZA E ISRAEL
Los abajo firmantes, Catedráticos de Derecho Penal de las distintas Universidades Españolas, horrorizados por las noticias que hora a hora nos llegan desde Gaza, queremos denunciar el genocidio, detalladamente planificado, que las autoridades del Estado de Israel están cometiendo sobre los palestinos, a quienes arrebata, a quienes está despojando ante nuestros ojos, no sólo la vida sino hasta sus mínimas expresiones culturales. Las imágenes de los cuerpos de niños reventados por las explosiones se unen a la contemplación de la Universidad bombardeada y destruida, los heridos que mueren en los Hospitales por falta de medicinas, las infraestructuras –que con tanto sacrificio fueron levantadas- asoladas, los hombres y las mujeres gritando de desesperación… Mientras tanto las autoridades nacionales e internacionales se limitan a vanas llamadas a la contención, al arreglo entre las partes, al alto el fuego, pero sin tomar ninguna medida efectiva contra los agresores, contra los genocidas; antes al contrario, a las víctimas se las convierte en victimarios, y ni siquiera se les respeta su capacidad, su voluntad soberana, a la hora de elegir a sus gobernantes.
Queremos efectuar, desde nuestra limitadas fuerzas pero con todo el poder moral que nos otorga nuestra condición de seres humanos, un llamamiento a las autoridades españolas y de la Unión Europea para que tomen medidas eficaces contra el Estado de Israel, llamando a los embajadores propios a consulta, expulsando del territorio nacional a los de Israel, congelando los acuerdos de intercambio de todo tipo con aquél Estado, y sometiéndole a aislamiento en tanto no observe un alto el fuego y desarrolle las iniciativas necesarias para acabar con este drama que dura ya sesenta años; y desde luego, que se requiera a Israel para que cumpla las resoluciones de Naciones Unidas que tantos años lleva ignorando, y cuya falta de observancia está en el origen del conflicto,
Fco. Javier Álvarez García (Universidad Carlos III); Nicolás García Rivas (Universidad de Castilla-La Mancha); Guillermo Portilla Contreras (Universidad de Jaén); Enrique Gimbernat Ordeig (Universidad Complutense); Manuel Cancio Meliá (Universidad Autónoma de Madrid); José Luis Díez Ripollés (Universidad de Málaga); Luis Rodríguez Ramos (UNED); Juan Carlos Carbonell Matéu (Universidad de Valencia); Carlos Martínez-Buján Pérez (Universidad de La Coruña); Francisco Muñoz Conde (Universidad Pablo de Olavide); Javier Boix Reig (Universidad de Valencia); María Luisa Maqueda Abreu (Universidad de Granada); José Manuel Paredes Castañón (Universidad del País Vasco); Juan Terradillos Basoco (Universidad de Cádiz);
La blogmática penal quiere hacerse eco de la polémica y aprovecha su reducido pero interesado aforo por todo lo que tiene ver con la vida en sociedad para publicar esta opinión, para animar a todo el mundo a dejar la suya y para lamentar y reprobar los asesinatos de tanta gente inocente.
GAZA E ISRAEL
Los abajo firmantes, Catedráticos de Derecho Penal de las distintas Universidades Españolas, horrorizados por las noticias que hora a hora nos llegan desde Gaza, queremos denunciar el genocidio, detalladamente planificado, que las autoridades del Estado de Israel están cometiendo sobre los palestinos, a quienes arrebata, a quienes está despojando ante nuestros ojos, no sólo la vida sino hasta sus mínimas expresiones culturales. Las imágenes de los cuerpos de niños reventados por las explosiones se unen a la contemplación de la Universidad bombardeada y destruida, los heridos que mueren en los Hospitales por falta de medicinas, las infraestructuras –que con tanto sacrificio fueron levantadas- asoladas, los hombres y las mujeres gritando de desesperación… Mientras tanto las autoridades nacionales e internacionales se limitan a vanas llamadas a la contención, al arreglo entre las partes, al alto el fuego, pero sin tomar ninguna medida efectiva contra los agresores, contra los genocidas; antes al contrario, a las víctimas se las convierte en victimarios, y ni siquiera se les respeta su capacidad, su voluntad soberana, a la hora de elegir a sus gobernantes.
Queremos efectuar, desde nuestra limitadas fuerzas pero con todo el poder moral que nos otorga nuestra condición de seres humanos, un llamamiento a las autoridades españolas y de la Unión Europea para que tomen medidas eficaces contra el Estado de Israel, llamando a los embajadores propios a consulta, expulsando del territorio nacional a los de Israel, congelando los acuerdos de intercambio de todo tipo con aquél Estado, y sometiéndole a aislamiento en tanto no observe un alto el fuego y desarrolle las iniciativas necesarias para acabar con este drama que dura ya sesenta años; y desde luego, que se requiera a Israel para que cumpla las resoluciones de Naciones Unidas que tantos años lleva ignorando, y cuya falta de observancia está en el origen del conflicto,
Fco. Javier Álvarez García (Universidad Carlos III); Nicolás García Rivas (Universidad de Castilla-La Mancha); Guillermo Portilla Contreras (Universidad de Jaén); Enrique Gimbernat Ordeig (Universidad Complutense); Manuel Cancio Meliá (Universidad Autónoma de Madrid); José Luis Díez Ripollés (Universidad de Málaga); Luis Rodríguez Ramos (UNED); Juan Carlos Carbonell Matéu (Universidad de Valencia); Carlos Martínez-Buján Pérez (Universidad de La Coruña); Francisco Muñoz Conde (Universidad Pablo de Olavide); Javier Boix Reig (Universidad de Valencia); María Luisa Maqueda Abreu (Universidad de Granada); José Manuel Paredes Castañón (Universidad del País Vasco); Juan Terradillos Basoco (Universidad de Cádiz);
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Lo típico del día: buenos propósitos y mejores deseos
No gastaré más deuna línea en excusas. Algunos seguidores ya sabrán que buenas noticias y otras circunstnacias han trastocado mis días, pero no justifican que la blogmática debe actualizarse más a menudo. Ahí va pues mi primer propósito para este próximo año 2008: una actualización semanal, como mínimo, de la blogmática penal. Este ha sido el año de nacimiento de este pequeño blog, sugido de la ilusión y criado en la difícil realidad de de lo complejo que resulta actualizar un blog de este tip sin caer en tópicos personales. En todo caso sigo creyendo mucho en el proyecto, y por eso estoy totalmente convencido de que el año que viene la cosa irá incluso a mejor, pues yo nunca me he propuesto propósitos imposibles como ir al gimnasio todas las semanas o cosas de esas, sino cosas reales y necesarias, y esta es una de ellas. Pero que quede claro, estoy contentísimo con el resultado, con el seguimiento de alumnos y compañeros y especialmente con todos aquellos visitantes que han decidido, además, participar. El blog ha sido un éxito, y estoy encantado de ello.
Siguiendo con los tópicos de nochevieja, voy a desear algunas cosas para el 2009. Se que después de escribir esto me voy a sentir un poco como Miss Alabama cuando pide la paz en el mundo, pero ya que debía actualizar el blog, digo lo que me da la gana.
Estos son mis deseos: que todo vaya razonablemente bien para todo el mundo (!!!!!!!!ALA!!!!!!!); que no haya más reformas innecesarias del Código Penal (!!!!!!!!!!!!LOCO!!!!!!!!!!!!!!!); que se hable menos de los jueces (!!!!!!!!!!!!!BRUTO!!!!!!!!!!!!); que los alumnos estudien más (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!VENGA HOMBRE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!); que nos dejen a la universidad en paz y que, a la vez, la universidad española se tome en serio a sí misma (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!JA!!!!!!!!!!!!!!!!!!); que el Madrid gane la liga o que el Barça no gane la champions, cualquiera de las dos me vale, aunque si tengo que elegir, la última(!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!ANDE VÁS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!).
Está claro que mis deseos son como los mandamientos, que se resumen en el primero (creo que no era así, pero da igual), pero me da que es el único que tiene alguna posibilidad de cumplirse. En todo caso también voy a desear que la blogmática siga siendo un instrumento interesante para hablar del Derecho penal, para interesar sobre él a los alumnos y para seguir en contacto con mis amigos.
A ellos, a vosotros, a todos, os deseo la mayor felicidad posible pero también que cuando la tengáis le prestéis a ella la máxima atención.
Hasta pronto.
Fernando Miró
Siguiendo con los tópicos de nochevieja, voy a desear algunas cosas para el 2009. Se que después de escribir esto me voy a sentir un poco como Miss Alabama cuando pide la paz en el mundo, pero ya que debía actualizar el blog, digo lo que me da la gana.
Estos son mis deseos: que todo vaya razonablemente bien para todo el mundo (!!!!!!!!ALA!!!!!!!); que no haya más reformas innecesarias del Código Penal (!!!!!!!!!!!!LOCO!!!!!!!!!!!!!!!); que se hable menos de los jueces (!!!!!!!!!!!!!BRUTO!!!!!!!!!!!!); que los alumnos estudien más (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!VENGA HOMBRE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!); que nos dejen a la universidad en paz y que, a la vez, la universidad española se tome en serio a sí misma (!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!JA!!!!!!!!!!!!!!!!!!); que el Madrid gane la liga o que el Barça no gane la champions, cualquiera de las dos me vale, aunque si tengo que elegir, la última(!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!ANDE VÁS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!).
Está claro que mis deseos son como los mandamientos, que se resumen en el primero (creo que no era así, pero da igual), pero me da que es el único que tiene alguna posibilidad de cumplirse. En todo caso también voy a desear que la blogmática siga siendo un instrumento interesante para hablar del Derecho penal, para interesar sobre él a los alumnos y para seguir en contacto con mis amigos.
A ellos, a vosotros, a todos, os deseo la mayor felicidad posible pero también que cuando la tengáis le prestéis a ella la máxima atención.
Hasta pronto.
Fernando Miró
jueves, 4 de diciembre de 2008
El terrorismo de bombay visto por Athena Intelligence en el Lado oscuro
La fundación Athena Intelligence es una institución dedicada a la investigación sobre conflictos armados en general y terrorismo en particular, básicametne desde la perspectiva del análisis de inteligencia (bien sea sociolégico, político, criminológico). Está formada por un grupo de investigadores muy interesantes y las cosas que recibo de ellos siempre me parecen de calidad y del máximo interés. Podéis visitarlos en athenaintelligence.org.
El caso es que he decidido colgar el último artículo publicado en su página web sobre los atentados terroristas de Bombay. Podía haberlo hecho en La Blogmática, pero creo que, si bien no es un artículo puramente criminológico, tiene mucho más que ver con ese lado que con el otro. en todo caso el artículo de Jose Luis Calvo sobre la capacidad destructiva demostrada por los grupos Yihadistas que perpetraron los espectaculares y terribles atentados de Bombay resulta del máximo interés. Un saludo.
Fernando Miró Llinares.
El caso es que he decidido colgar el último artículo publicado en su página web sobre los atentados terroristas de Bombay. Podía haberlo hecho en La Blogmática, pero creo que, si bien no es un artículo puramente criminológico, tiene mucho más que ver con ese lado que con el otro. en todo caso el artículo de Jose Luis Calvo sobre la capacidad destructiva demostrada por los grupos Yihadistas que perpetraron los espectaculares y terribles atentados de Bombay resulta del máximo interés. Un saludo.
Fernando Miró Llinares.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Caso Mirasierra: no se juga a un hombre, sino sus hechos
Reconozco que soy futbolero, y que leo el marca y el as. Sí, también soy madridista. Podría ser peor. Y todo esto viene al caso de un artículo que otro madridista ha escrito en el As de hoy, y que se titulaba: se juzga a un hombre. Transcribo el artículo pues es cortito:
"Hoy tiene que ser un día de paz y de serenidad. Un día normal en la vida de una institución que sabe lo que hace. Hoy, en el Juzgado de lo Penal numero veinte, en Madrid, capital de España, no se va a juzgar un partido de fútbol. Hoy no se va a juzgar el comportamiento de una afición o el comportamiento de otra. Hoy no se va a juzgar a la Policía espanola. Hoy no se va a juzgar al Atlético de Madrid. Hoy no se va a juzgar al Olympique de Marsella. Hoy no se va a juzgar los supuestos insultos que Javier Aguirre dedicó, durante el encuentro de Liga de Campeones, al jugador francés Matthieu Valbuena. Hoy no se va a juzgar al oportunismo y a la propaganda de Pape Diouf, el presidente del club marsellés. Hoy no se va a juzgar a la prensa española ni a la prensa francesa. Hoy no se va a juzgar a los grupos de apoyo a Santos Mirasierra ni a su campaña en internet. Hoy no se va a juzgar a la UEFA ni a su máximo dirigente, Michel Platini. Hoy no se va a juzgar a unos rumores infundados ni a una supuesta conjura contra el fútbol español. Hoy no se va a juzgar a los autores de estas inaceptables amenazas enviadas a la gente del Atlético. Hoy no se va a juzgar a Francia ni a España. Hoy no se va a juzgar a las excelentes relaciones entre nuestros dos países. Hoy no se va a juzgar a los imbéciles que usan cualquier pretexto para incitar al odio entre dos pueblos vecinos y amigos. Hoy no se va a juzgar a un árbitro ni a unos jugadores. Hoy no se va a juzgar el futuro del deporte.
Hoy no se va a juzgar nada de eso. Hoy, en el Juzgado de lo Penal numero veinte, en Madrid, capital de España, se va a juzgar a Santos Mirasierra, un franco-español considerado francés en Francia y español en España. Hoy se va a juzgar a un ciudadano que tiene que responder de unos actos violentos cometidos, o no, justo antes de un partido de fútbol. Hoy se va a juzgar a un hombre. Nada más.".
Entiendo lo que quiere decir Frédéric Hermel, pero con el título parece decir lo contrario: hoy no se juzga a un hombre, bien sea el hombre que han vendido los medios franceses: modélico, encantador y víctima de una atroz y tercermundista policía que se cubre sus espaldas; o bien sea el que nos han vendido los medios de aquí, ultra violento y peligroso, racista y con odio a nuestro país. Lo que se juzga es lo que ese hombre, sin condicionantes morales, sin juicios éticos de personalidad, hizo. Se juzgan sus hechos, no su ser. Lo que ya no tengo tan claro es que sea posible hacerlo, que sea posible juzgar a este tipo sin tener en cuenta la enorme presión que está ejerciendo Francia en esta cuestión. No me gustaría estar en la piel del juez, pero estoy convencido de que aunque a éste le cueste abstraerse de si Santos es un ultra asesino en potencia o un angelito de 140 kilogramos de peso, lo hará, y acabará valorando únicamente si está probado que realmente atacó con una silla a un policía y por tanto se le puede imputar un delito de lesiones, si se puede considerar alteración del orden público su empujón a los policías, etc.
Por mucho que nos cueste, y a todos nos cuesta, la justicia que nosotros aplicamos no tiene que ver tanto con la bondad o maldad del sujeto, tampoco con el interés o el desinterés social del suceso, ni siquiera con su alarma social, sino con los hechos, con los comportamientos personales contrarios a las normas jurídicas impuestas entre y para todos. Estemos atentos a la sentencia.
Fernando Miró Llinares.
"Hoy tiene que ser un día de paz y de serenidad. Un día normal en la vida de una institución que sabe lo que hace. Hoy, en el Juzgado de lo Penal numero veinte, en Madrid, capital de España, no se va a juzgar un partido de fútbol. Hoy no se va a juzgar el comportamiento de una afición o el comportamiento de otra. Hoy no se va a juzgar a la Policía espanola. Hoy no se va a juzgar al Atlético de Madrid. Hoy no se va a juzgar al Olympique de Marsella. Hoy no se va a juzgar los supuestos insultos que Javier Aguirre dedicó, durante el encuentro de Liga de Campeones, al jugador francés Matthieu Valbuena. Hoy no se va a juzgar al oportunismo y a la propaganda de Pape Diouf, el presidente del club marsellés. Hoy no se va a juzgar a la prensa española ni a la prensa francesa. Hoy no se va a juzgar a los grupos de apoyo a Santos Mirasierra ni a su campaña en internet. Hoy no se va a juzgar a la UEFA ni a su máximo dirigente, Michel Platini. Hoy no se va a juzgar a unos rumores infundados ni a una supuesta conjura contra el fútbol español. Hoy no se va a juzgar a los autores de estas inaceptables amenazas enviadas a la gente del Atlético. Hoy no se va a juzgar a Francia ni a España. Hoy no se va a juzgar a las excelentes relaciones entre nuestros dos países. Hoy no se va a juzgar a los imbéciles que usan cualquier pretexto para incitar al odio entre dos pueblos vecinos y amigos. Hoy no se va a juzgar a un árbitro ni a unos jugadores. Hoy no se va a juzgar el futuro del deporte.
Hoy no se va a juzgar nada de eso. Hoy, en el Juzgado de lo Penal numero veinte, en Madrid, capital de España, se va a juzgar a Santos Mirasierra, un franco-español considerado francés en Francia y español en España. Hoy se va a juzgar a un ciudadano que tiene que responder de unos actos violentos cometidos, o no, justo antes de un partido de fútbol. Hoy se va a juzgar a un hombre. Nada más.".
Entiendo lo que quiere decir Frédéric Hermel, pero con el título parece decir lo contrario: hoy no se juzga a un hombre, bien sea el hombre que han vendido los medios franceses: modélico, encantador y víctima de una atroz y tercermundista policía que se cubre sus espaldas; o bien sea el que nos han vendido los medios de aquí, ultra violento y peligroso, racista y con odio a nuestro país. Lo que se juzga es lo que ese hombre, sin condicionantes morales, sin juicios éticos de personalidad, hizo. Se juzgan sus hechos, no su ser. Lo que ya no tengo tan claro es que sea posible hacerlo, que sea posible juzgar a este tipo sin tener en cuenta la enorme presión que está ejerciendo Francia en esta cuestión. No me gustaría estar en la piel del juez, pero estoy convencido de que aunque a éste le cueste abstraerse de si Santos es un ultra asesino en potencia o un angelito de 140 kilogramos de peso, lo hará, y acabará valorando únicamente si está probado que realmente atacó con una silla a un policía y por tanto se le puede imputar un delito de lesiones, si se puede considerar alteración del orden público su empujón a los policías, etc.
Por mucho que nos cueste, y a todos nos cuesta, la justicia que nosotros aplicamos no tiene que ver tanto con la bondad o maldad del sujeto, tampoco con el interés o el desinterés social del suceso, ni siquiera con su alarma social, sino con los hechos, con los comportamientos personales contrarios a las normas jurídicas impuestas entre y para todos. Estemos atentos a la sentencia.
Fernando Miró Llinares.
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