sábado, 23 de agosto de 2008

Mano dura

Hoy el post será cortito. Prefiero esperar comentarios a hacer los míos. El Blog se adentra, por primera vez, en una de las cuestiones que más polémica va a generar en los próximos meses-anyos, la relativa a la cadena perpetua.

Yo sabía que aquí se trataría este tema, entre otras cosas por los rumores sobre una posible reforma legislativa en este o similar sentido, pero no pensaba hacerlo hasta que surgiera algún tipo de noticia al respecto. Suficiente, a mi parecer, para plantearlo ya es la encuesta para el diario El Mundo realizada por Sigma Dos, en la que se pone de manifiesto lo que ya se sabía: que gran parte de la población cree necesario un endurecimiento del Código Penal. Así, y según los escasos datos que en la versión digital gratuita de El Mundo se ofrecen, "0cho de cada 10 ciudadanos creen que debería establecerse la pena de cadena perpetua –con revisión judicial cada cierto tiempo– para los delitos más graves. Esa misma proporción es partidaria de imponer medidas de control a los delincuentes reincidentes de que cumplan su condena y sean excarcelados. Además, el 80% endurecería las sanciones para los menores que cometan delitos".

La noticia la tenéis en ttp://www.elmundo.es/elmundo/2008/08/23/espana/1219451565.html, donde, sin embargo, no se dan datos específicos (aunque seguramente los habrá) que confirmen el titular que me ha llevado a escribir el post de hoy: "Los jóvenes piden mucha más mano dura". Lo cierto es que la sensación que yo tengo cuando doy clase de Derecho penal es que así es, y me pregunto la razón de ese cambio de mentalidad. Cuando yo era estudiante de licenciatura y se discutía en clase la reforma del Código penal, los comentarios del profesor criticando la excesiva dureza del texto en algún aspecto concreto, era respondida por los estudiantes con gestos de asentimiento más que de disentimiento. Y lo mismo ocurría cuando se explicaba que el fundamento del Derecho penal es la protección de bienes jurídicos dignos de protección.

Hoy ya no sólo se aplaude cualquier iniciativa legislativa dirigida hacia el endurecimiento de las penas, sino que cuesta explicar que la tentativa se sancione con menos pena que el delito consumado. Cuesta mucho explicarlo. Aparte de mis habilidades para argumentar, creo que la causa del excaso éxito estriba en que socialmente ha arraigado con fuerza la idea de que un Derecho penal más duro protege más y mejor a los ciudadanos. No se si tendrá que ver el que las luchas por la democracia ya no son tan necesarias (yo diría que no parecen tan necesarias) y que la generación actual ya no tiene que preocuparse tanto por las garantías y lo hace, entonces, por la seguridad; pero lo cierto es que hoy parece no ya ilusorio, sino irracional y peligroso, criticar la cadena perpetua y seguir defendiendo un Derecho penal mínimo.

Estamos equivocados quienes lo seguimos haciendo? Tiene sentido en la sociedad actual seguir defendiendo un Derecho penal con garantías como el que defendíamos hace 20 anyos?

Se abre el debate, y se abre a lo visceral, esperando las opiniones de todos y de todo tipo. Ya habrá tiempo luego para comentar cuestiones técnicas, para recordar opiniones de nuestro TC sobre la cadena perpetua, para compararnos con otros países, como Alemania, en los que la cadena perpetua es una total realidad, para pedir rigor criminológico en determinadas afirmaciones, etc. Ahora quiero oir vuestras voces. Se que estamos en vacaciones, pero de esto, hay que hablar.

Fernando

11 comentarios:

Anónimo dijo...

El espíritu constitucional creo que habla de penas orientadas a la reeducación y la reinserción. Aplicar la Cadena Perpetua pone fin a dichos conceptos como rectores de la política punible del Estado.

Pienso que todo depende del modelo de política criminal que se desea aplicar. Si se trata de un modelo de Derecho penal mínimo, con una intervención mínima, se estará también a la reinserción.

Pienso que la intervención mínima conoce su fracaso en los datos crecientes de criminalidad.

Pero si se trata de eliminar "fuentes de peligro" o de "neutralizar enemigos" sin duda la Cadena Perpetua será la mejor opción.

PD. En momentos de debilidad me gustaría ver a gentes como De Juana marchitándose a la sombra.

Anónimo dijo...

Vamos a ver, por ejemplo: Si se permite la tenencia de armas de fuego (y su uso para la defensa de integridad o vida en caso de asalto) estamos diciendo que eso nos conduce al Estado Totalitario Fascista. (uh que miedo)

Precisamente es lo contrario. Pues supone una delegación del Estado en el ciudadano para las tareas de autotutela de derechos (algo que el fascismo y su monopolio totalitario jamás permitirían). Más bien sería una medida ácrata pues despoja al Estado de poderes.

Y con la cadena perpetua tres cuartos de lo mismo. Invocamos constantemente a la democracia y a las libertades blindadas de la constitución... pero si una mayoría de ciudadanos decide endurecer las leyes que van a regir sus destinos, poneis el grito en el cielo.

¿Que pasa si una mayoría de españoles opta democráticamente por liquidar ciertas premisas del actual sistema? ¿Nos oponemos? ¿Es eso democrático?

De todas formas que no os tiemble el pulso que es una encuesta solamente.

Rafael dijo...

Entiendo perfectamente lo que comentas en tu post sobre las sensaciones que tienes cuando das clase, porque yo tengo exactamente las mismas.

Cuando estás delante de los alumnos y tratas de argumentar determinadas cosas, criticando soluciones legislativas excesivamente duras, como puede ser el endurecimiento del Derecho penal de menores, el Derecho penal de la violencia de género o de la seguridad del tráfico, entre otros, eres consciente de que vas a argumentar a contracorriente y de que, por lo tanto, debes esforzarte sobre manera para convencerles...

En este sentido, creo que los estudiantes de ahora, como creo que nos ocurría a nosotros cuando lo éramos, son un fiel reflejo del sentir popular, de la opinión pública (si es que eso existe realmente, aunque eso es otro post).

En este sentido, creo que la sociedad está tremendamente mediatizada por determinados sucesos, que siendo lamentables, pero también puntuales, se elevan por los medios a la categoría de "habituales", traduciendo una irreal sensación de inseguridad a la que, directamente y por parte de estos mismos operadores, se le ofrece una solución que las "masas" parecen aceptar como una verdad evidente: la causa de estos hechos es una legislación penal permisiva y la solución, por lo tanto, es la modificación, en clave de endurecimiento, de esta.

Sinceramente, creo que esta forma de razonamiento adolece sin embargo de diversos defectos. En primer, y según lo apuntado, habría que determinar si, realmente, esa "inseguridad" que se invoca existe realmente, al menos en la medida necesaria para justificar por si misma esa reforma legislativa, agresora de conquistas sociales importantes, como es la defensa de la libertad y otros derechos individuales frente al Estado.

En segundo lugar, y aunque esa situación de inseguridad sea real, cabría preguntarse si sus causas son realmente la "existencia de una legislación penal permisiva". Esto creo que, gracia sal desarrollo de la Criminología, es cada vez una cuestión menos voluntarista y más constatable, si se dotasen de medios a los estudios de campo, que creo debería ser el camino a adoptar.

Y por último, para no alargarme en exceso, dudo mucho que una medida que siempre llega tarde, como es la pena, pueda tener responsabiidad y/o ser la solución a un hecho que siempre ocurre antes (el delito); sobre todo si tenemos en cuenta que el delincuente, al cometer éste, no siempre tiene porque tener en cuenta aquélla como factor de inhibición...

Resumiendo, creo que más que "situación de inseguridad" lo que existe actualmente es una "sensación de inseguridad", que debería ser analizada por la Criminología, para determinar su correspondencia con la realidad. Por otra parte, y en consecuencia, considero que la reforma propuesta no estaría tanto encaminada a atajar una "situación de inseguridad" como una "sensación de inseguridad".

Y ello me plantea un interrogante: ¿estamos dispuestos a renunciar a años de logros en defensa de los derechos individuales frente al poder del Estado para frenar un fenómeno que no sabmemos todavía, y en realidad, si es algo más que una mera sensación de inseguridad?

Small faces dijo...

¿Realmente esos logros frente al Estado han sido un avance?

¿Es posible que alguien que manifiesta su apoyo a una banda armada tras cumplir su condena retorne al entorno de los violentos?

¿No debería nuestro Derecho Penal usar esa medida postrera para neutralizar a aquellos que constituyen una fuente de peligro?

¿Es el terrorismo para ti un hecho puntual?

¿Crees realmente que todo delincuente es reinsertable? No digo que sigamos las tesis de Lombroso o el "delincuente por tendencia".

Cuando el Estado no puede defender a sus ciudadanos es cuando éstos toman la iniciativa (y cuando se lía todo). Por ejemplo con demandas como la de las armas para ciudadanos particulares, o la supresión de la proporcionalidad entre ataque y respuesta por parte del agredido.

Ahí es cuando se quiebra el Estado, precisamente por la sensación de debilidad que supone vuestro Derecho penal mínimo.

Y si, parece una situación invertida. De la vieja universidad con profesores carcas y alumnos liberales-progres, a una Universidad con profesores ultraliberales "progres" y alumnos que se extrañan ante el Derecho Penal de intervención mínima que predicais.

Solo faltaba que achacarais un delito de coacciones a quien trata de evitar un suicidio, a la vez que restais pena a las tentativas en delitos contra, por ejemplo, la vida. Mondo Brutto.

Anónimo dijo...

Solo decir que el derecho penal se debería usar como última razón, como ya muchas veces se ha dicho, y no como medida para ganar votos o como camino más rápido para solucionar problemas, pues sinceramente no creo que se solucionen.
Parece claro que la mayoría de la población quiere aplicar penas más duras, pero y los que entienden de esto...los juristas, ¿cuál es su opinión?

Anónimo dijo...

¿la opinión de los juristas está por encima de la voluntad popular?

¿Que clase de gobierno es esa? ¿La juristocracia?

Administrador dijo...

BIEN!!!!!! Hay debate. Aunque me parece que todos estamos más de acuerdo de lo que alguno cree: Todos estamos de acuerdo en aceptar las reglas del juego democráticas (aunque alguno achaque que discrepar no sea democrático); todos estamos de acuerdo en que somos libres de manifestar nuestras opiniones (aunque seamos juristas, que no es ni mejor, pero tampoco peor, que ser pueblo, sino lo mismo); y todos estamos de acuerdo en que hay que garantizar la libertad y seguridad de los ciudadanos.

Sobre qué discutimos entonces?

Anónimo dijo...

Me alegra que haya debate. Aunque bueno el debate es simplemente que cada uno expone sus tesis y nadie "rebate". Con lo que el debate está cojo.

En síntesis y según lo dicho hasta ahora:

Es horrible cuando el pueblo se toma la justicia por su mano, o trata de adquirir medios para la autotutela de sus derechos. Eso conlleva arbitrariedad y quiebra del Estado de Derecho.

Que cuando el ciudadano desesperado (bien por los medios y su alarmismo, bien por el incremento objetivo de nuevas formas de delincuencia más violentas y organizadas) reclama autotutelar sus derechos es que ha perdido la fe en el Estado y en su Derecho.

Que eso es consecuencia de una legislación penal de intervención mínima, que causa la sensación (más que justificada) de inseguridad y desconfianza.

Que hace falta un nuevo Derecho penal que combata peligros, y que estoy seguro que los ciudadanos cederán gustosos ciertas parcelas de libertades individuales a cambio de poder dormir con la puerta abierta.

Autobahn dijo...

Es obvio que la Dogmática jurídicopenal está evolucionando, igual que cambian los tiempos, y las formas de delincuencia.

Cada vez veremos más delitos de peligro abstracto (alejado a su vez del bien jurídico, como cuando Fernando nos hablaba de ellos en clase). Seguramente cambiará también la imputación objetiva, usando para medirla criterios de "peligro" y no los requisitos objetivos que hemos estudiado.

Y lo que es más contundente, se SUSTITUIRÁ el concepto de Bien Jurídico Protegido que tanto hemos machacado en clase por el de "funcionalidad de sistemas sociales".

Por ello no tardarán en aparecer formas penales con las que nuestros políticos (hipócritas TODOS) tratarán de saciar la sed de mano dura que tiene el pueblo.

El Derecho Penal es una disciplina, según la veo, en la cual por mucho que se estudie nunca se deja de ser ignorante. Y si se me permite, la única pega que pondría a nuestros profesores es el haberse ceñido a su concepción del Derecho Penal y no habernos advertido de la evolución (o involución?) que se avecina.

Anónimo dijo...

En primer lugar, en mi opinión, creo que no debemos utilizar nuestro sistema democrático como punto de apoyo para dar respuesta a todas las cuestiones posibles, como anteriormente se ha afirmado de alguna manera. Por supuesto que nos encontramos ante un Estado democrático, pero con apellidos tales como SOCIAL y de DERECHO. Estos "apellidos" suponen un límite como todos bien sabemos. Si ahora mismo, por supuesto, "democráticamente" (como no) decidimos quitarle la vida a alguien, pues nos lo cargamos ¿no?. Creo que la respuesta es bastante lógica y evidente y no debemos negar que valores como la vida y la libertad son inherentes a la persona.

En segundo lugar, y con respecto a la implantación de la cadena perpetua, creo que más bien se trata de una alarma social, todos odiamos cuando escuchamos en los medios de comunicación actos inhumanos, creo que es evidente, algo lógico pero, recordemos, en primera instancia, que el derecho penal no es sólo para algunos y, en segundo lugar, ¿no seríamos nosotros igual de inhumanos?

Sinceramente, yo no sería capaz de responder a esta pregunta...

Erik

Hans dijo...

Vais a disculpar por el ladrillo y porque quien escribe no es penalista de nota. Pero bueno, estoy yo verborrágico esta tarde.
Digamos que, contestando a la pregunta central, SI: la gente pide más mano dura. Sistemáticamente.
Dicho esto, yo diría que entre juristas lo que más asquea no es exactamente la mano dura o blanda del nefasto código penal vigente y la notable limitación de la duración máxima de la pena de reclusión (incomprensible para un jurista anglosajón, pero también para un francés, por ejemplo) en razón tanto de la sanción prevenida para cada tipo como del juego de atenuantes, no ingresos o reducciones de pena. Para los juristas, diría yo, lo nauseabundo es el manejo político de un texto que debería tener mayor vocación de permanencia. El Código vigente fue desastroso desde el primer momento y hemos perdido la cuenta de las reformas de alcance que ha sufrido. Eso es irracional. En fin, supongo que es lo lógico cuando el sistema de creación normativa en España se basa en la idea de permutar una enmienda de cierto artículo en cierto texto por otra en otro, al albur de las voluntades, siempre turbias, de sus señorías, llevándose por delante la estructuración de texto completo. Ejemplos en la LEC o la Ley Concursal, o las societarias más recientes, que son mi ámbito más propio, por cierto.
También resulta vomitivo el desastre desde el punto de vista de la proporcionalidad de las penas, y la especial incidencia en el tratamiento de delitos de peligro abstracto.
La cosa se redondea cuando la fiscalía, además, se utiliza por el ejecutivo para reforzar la persecución de 'delitos coyunturales' sólo por su incidencia mediática.
Todo eso, en realidad, es menos grave que el hecho objetivo del desastre del sistema penitenciario. Un sistema centrado en que la pena más severa para los ilíticos más tremendos es la reclusión carece de recursos adecuados para ello. Y no entro a valorar la finalidad de la pena (retribución, prevención general o especial), no es el tema ahora. Lo cierto es que hoy por hoy montones de Juzgados no están aplicando preventivas imprescindibles por que no hay espacio. La Policía detiene sin parar delincuentes (señaladamente extranjeros, gente por cierto muy dispuesta a usar armas, cosa que era muy infrecuente en España) que entran y salen. Para que un delito sin sangre lleve aparejada preventiva ha de abrirse el cielo... salvo una conducción alcohólica, claro, aunque no haya habido resultado dañoso concreto.
Claro, no debe olvidarse que los Juzgados han de trabajar MUCHO MÁS cuanto tienen un elemento no juzgado 'en chiqueros'...