viernes, 9 de enero de 2009

Carta de FJ Álvarez a La Blogmática sobre Gaza e Israel (Parte II)

Pero, como decía, vayamos a los orígenes de la actual contienda. Pues bien, hace unas fechas una Profesora de la Autónoma de Madrid publicó en “El País” un artículo en el que se decía:

“En octubre de 2004, el Parlamento de Israel aprobó ‘el plan de desconexión de Gaza’ que en agosto del año siguiente llevó a cabo unilateralmente. Pretendía poner fin a un problema demográfico insoslayable para la empresa israelí de colonización del territorio: la imposibilidad militar y económica de sostener a una población de 9.000 colonos en un enclave con un millón y medio de palestinos. Faltaban todavía varios meses para el triunfo de Hamas en las elecciones legislativas palestinas de enero de 2006, pero el pronóstico era meridiano y allanaba el camino a la estigmatización colectiva. Cuando en junio de 2007 los islamistas dieron un golpe de mano en Gaza y truncaron el Gobierno de ficticia unidad nacional de la Autoridad Nacional Palestina, la comunidad internacional se aprestó a endurecer su actitud hacia Hamas como organización terrorista. Poco importa que su triunfo en las urnas hubiera contado con la escrupulosa supervisión de observadores internacionales, incluidos algunos diputados españoles. La condena hallaba refrendo y con ella se consumaba la desconexión. Gaza quedaba aislada del mundo: del Israel ocupante, de la madre Palestina y del socorro y la benevolencia internacionales”.

Con el paso de los meses el Estado de Israel fue edificando alrededor de Gaza un muro, físico, de hormigón, naturalmente armado, de nueve metros de alto y suficiente espesor, que de vez en cuando se “abre” para habilitar un “paso” especial entre Israel y Gaza –o en los momentos de ofensiva dejar avanzar a los carros blindados. Un camino por el que los transeúntes palestinos tienen que caminar en zigzag durante casi un kilómetro, exponiéndose a todo tipo de máquinas (rayos X incluidos que ni siquiera se perdonan a las embarazadas) que les buscarán todos sus “secretos” orgánicos e inorgánicos; máquinas por las que, naturalmente, no se hace pasar a los israelitas, -quienes son libres de entrar en una mezquita armados con un fusil ametrallador y hacer una carnicería. Se trata de un muro que ha aislado completamente a los habitantes de Gaza del exterior –con la comprada complicidad egipcia-, convirtiendo sus hogares en cárceles y condenándoles a la indigencia; aunque sería más propio decir que ubicó sus hogares en un “gueto” en el que todo lo que entra está estrictamente controlado por las autoridades judías –excepto lo que los habitantes de Gaza logran hacer pasar a través de túneles; con ese “gueto” el Estado de Israel ha querido, sin duda, hacer un “belén vivo”, es decir un homenaje a los que padecieron el Gueto de Varsovia.
No debe tampoco olvidarse que el Estado de Israel para “vestir” esta barbaridad de bloqueo, de embargo (que incluso alcanza a las Agencias de Naciones Unidas que trabajan en la franja; véanse a este respecto las declaraciones del director de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos –UNRWA-, John Ging, las de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, o las del Relator Especial de Naciones Unidas para los Territorios Palestinos, Richard Falk, cuyo Informe Final sobre la situación se espera para dentro de dos meses –por cierto ¿saben que esta semana la UNRWA ha puesto entre sus prioridades, junto con los alimentos, las contribuciones económicas para sufragar los entierros de los palestinos? Y es que los sepelios les resultan cada vez más costosos a las familias palestinas, dada la costumbre judía de matar a los hermanos de cinco en cinco, o de once en once), realizó una impresentable maniobra “jurídica” que, según ellos, les libera de sus responsabilidades ante el Derecho Internacional como Potencia ocupante del territorio palestino: declarar la franja de Gaza como “entidad beligerante”. A partir de esa declaración el Estado de Israel sostiene que “todo les está permitido” (Ginebra les suena, exclusivamente, a bebida alcohólica).
Pues bien ¿qué se supone que debe hacerse en esa situación? ¿qué haría el “hombre medio colocado en la misma posición que un habitante de Gaza y con sus conocimientos especiales” (fórmula muy cara a los penalistas para determinar la responsabilidad penal)? ¿entregar el poder a la más que corrupta “Autoridad Palestina” que había perdido “por goleada” las elecciones? ¿implorar perdón, por existir, a los israelitas y prometerles ser en adelante unos “buenos palestinos”? ¿mandar una carta a Busch –con copia a la UE- y jurarle que nunca más volverán a ser levantiscos, y que en adelante votarán lo que se les diga? Y mientras tanto, naturalmente, dejar que sus territorios sean ocupados por los colonos ortodoxos judíos…hasta perderlo todo, colaborando de esa forma con el confesado objetivo último del Estado de Israel: apoderarse de toda Palestina, diseminando a sus habitantes por medio mundo, y construir un estado religioso “puro” (y duro).
No, no creo que ninguna de las alternativas señaladas sean dignas ni que aseguren su futuro a los habitantes de Gaza. Hamas, naturalmente, decidió luchar para defenderse y para defender ¿qué otra cosa hay que hacer? ¿perecer sin más? Pero ¿es que acaso no se levantó el Gueto de Varsovia –cuya densidad de habitantes por metro cuadrado sólo ha sido comparable con la actual de Gaza?
A partir de ese momento los acontecimientos son conocidos: continua presión de Israel sobre “la franja” (es decir, incursiones de su fuerza aérea y de sus “Servicios de Seguridad” especiales, asesinatos “selectivos”, estrangulamiento económico absoluto, prohibición del paso de suministros, especialmente del combustible que les es necesario para obtener electricidad y tener en funcionamiento el suministro de agua, etc.), defensa de los palestinos mediante el lanzamiento de cohetes, tregua por seis meses –que en diversos momentos, por ejemplo a principios de noviembre, violó Israel-, e intento posterior palestino de forzar una renegociación de toda la cuestión –o una lucha “cuerpo a cuerpo” que es la que está ya acaeciendo y es la que únicamente puede dar a los palestinos alguna oportunidad, lejanísima, de “medirse” a los judíos siguiendo el ejemplo de sus amigos libaneses.
Tratar, a la vista de lo expuesto, de construir un relato según el cual hay que adoptar una posición “equidistante” de los dos actores en conflicto…es la forma más descarada de ser parcial y de apuntarse a lo “políticamente más conveniente en el plano internacional”, y de olvidar, más allá de las palabras, el compromiso del Jurista con la causa de la humanidad.
Cuando a alguien se le intenta matar (da igual que sea de hambre o por la acción del armamento que abundantemente proporciona a Israel EEUU) no es condenable que se defienda, por tanto no es razonable tratar de la misma forma a la víctima que al agresor; y no es aceptable argumentar con el sempiterno victimismo de Israel ni con que este Estado se está defendiendo legítimamente frente a terroristas, pues aunque esto fuera así –que no lo es- hay límites en las reacciones estatales que no se pueden sobrepasar –entre otros la prohibición del crimen de guerra-, e Israel lo ha hecho, lo está haciendo minuto a minuto.
Finalmente señalar que con independencia de cómo empezó todo, lo único sensato parece ser –además de lo inmediato que exige un cese de la carnicería, un alto el fuego incondicional que ha de obtenerse presionando directamente al Estado judío con todas las medidas habituales en el ámbito de las relaciones internacionales-, y en el marco del cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, el reconocimiento del derecho a existir tanto del Estado palestino como de Israel, así como el inicio de “relaciones de normalidad” entre todos los estados de la zona que aseguren el cese de los conflictos en Oriente Medio y el fin de las penurias para la población de todos aquellos países.

Francisco Javier Álvarez García
Catedrático de Derecho penal de la Universidad Carlos III de Madrid

2 comentarios:

autobahn dijo...

Como se enteren los de Athena que os solidarizais con los moritos... acabareis como Eichmann.

El conflicto de Oriente Medio tiene varias caras y siempre se corre el riesgo olvidar algunas al examinarlo. Esto dura más de sesenta años y en ese tiempo se han ido acumulando capas y capas que cada vez lo han alejado más del problema originario que, a fin de cuentas no era otro que si Israel tenía o no derecho a un Estado propio en una tierra que hasta ese momento había pertenecido a los palestinos y cuyos derechos históricos se remontaban a la destrucción del segundo templo de Jerusalén y a la marcha victoriosa de los legionarios de Tito en la Avenida de los Foros Imperiales, llevando la Némorah y Arca de la Alianza.

Renovarse o morir: la historia avanza y las situaciones de hecho suelen ser irrevocables. Ya en 1967,cuando se iniciaba la Guerra de los Seis Días, el tema empezaba a ser odioso y, no digamos en 1973 con la Tercera Guerra Árabe Israelí. ¿Quién tiene la razón en el asunto de la territorialidad? ¿Los palestinos que estaban o los judíos que estuvieron hace casi dos mil años y que volvieron en 1948 y los que se han ido sumando desde entonces? No puede haber una respuesta clara.

La historia del conflicto judío-palestino es la sucesión de unos agravios mutuos continuados que duran ya 60 años. ¿A quién le importa ahora quién disparó primero? ¿Imputamos a un pueblo o al otro? ¿Serviría de algo señalar a los judíos como usurpadores? ¿Sirve de algo condenar el lanzamiento indiscriminado de cohetes sobre territorios judíos o los atentados suicidas en mercados y estaciones de autobús?

Aquí se da una visión personal, de alumno a los doctores: La ley del Talión no es desde luego la mejor forma de resolver los asuntos. Para los que no creemos ni en el dios del Antiguo ni en el del Nuevo Testamento, para los que, en realidad no creemos en ningún dios personal, ni en Iahvé, ni en Ala, matar en nombre de uno o del otro nos parece la muestra más absurda de brutalidad humana. Israel ha enmascarado frecuentemente su afán de supervivencia detrás de una brutalidad inmisericorde y de iniciativas desafiantes y represalias terribles. ¿Y los palestinos? Los palestinos han demostrado una completa ineptitud para manejar su conflicto: anteayer, ayer y hoy.

Los palestinos en la actualidad solamente tienen un apoyo seguro: la Liga Árabe. Todo lo demás son, o bien grupos de izquierda europea que, a falta de mejor causa o bien de una ausencia total de causas claras por las que luchar, han optado por manifestarse a favor de los palestinos, o bien ONGs con tendencia a ponerse siempre de parte del que parece más débil (como si la debilidad mereciera, por sí misma, solidaridad).

La solidaridad rusa es más bien una toma de posición antiamericana –es decir, una defensa de las propias posiciones– que una solidaridad activa con los palestinos.

Los rusos conocen perfectamente los motivos del apoyo norteamericano al Estado de Israel: no es desde luego por interés geopolítico, sino por el peso del lobby judío en los EEUU.

Este peso es determinante. Ningún presidente de los EEUU sale elegido sino es con la bendición de la comunidad judía. Ésta podrá inclinar mayoritariamente sus preferencias por uno u otro candidato en función de sus afinidades políticas, pero siempre tiene la seguridad de que, ambos candidatos, apoyarán al Estado de Israel. Si los palestinos tuvieran en los EEUU un lobby de las mismas características, seguramente los EEUU rectificarían sus argumentos, los cristianos renacidos considerarían a los judíos como responsables de la crucifixión de Cristo y a los palestinos como aquellos que, en el fondo creen, que Cristo era otro profeta… Pero los palestinos no tienen, literalmente, dónde caerse muertos, así que el poder norteamericano los ningunea a diferencia de la comunidad judía norteamericana.

Por su parte, los judíos tienen influencia en la economía, en los medios y en Hollywood, por tanto, también en la política del país y en la formación de la opinión pública. Eso es poder y ese poder se traduce en la solidaridad continua de las distintas administraciones norteamericanas hacia el Estado de Israel. Sólo un tonto de baba como ZP podía pensar que con la llegada de Obama cambiaría algo la situación. Obama ha pasado por las mismas “etapas iniciáticas” para ser elegido presidente como cualquier otro candidato que haya llegado a las primarias de sus respectivos partidos: manifestar su solidaridad con Israel, fotografiarse con la kippa, llevar sus buenos deseos al Estado de Israel y lamentarse de tanta pantomima ante el Muro de las Lamentaciones.

¿A alguien le extraña? Lo realmente curioso sería que ahora alguien se sorprendiera por la actitud de los EEUU ante el conflicto: con una opinión pública supersticiosa y con el cerebro lavado, centrifugado, aclarado, secado y resecado.

¿Y en Europa? En Europa estupor, porque aquí sectores más amplios de la opinión pública creen todas esa cantinela de los “derechos humanos” vendida por el eje NNUU-UNESCO y que tienen en las ONGs y en la izquierda europea a sus principales valedores. Pero no nos engañemos tampoco en esto: a la clase política, los derechos de los palestinos y la “paz” en Oriente Medio, se la traen literalmente al fresco. ¿O acaso creéis que a algún político europeo de derecha, de centro o de izquierdas le interesa algo más que el mantenimiento de la poltrona? Si la UE le pagó los muebles, la casa y la herencia a la viuda de Arafat y repone las infraestructuras de la administración palestina que de tanto en tanto pulverizan los judíos, no es por un amor desmesurado o por una “comprensión” hacia la causa palestina, sino simplemente para estar presente en un escenario de tensión internacional.

Lo dramático del conflicto judío-palestino se reduce a cuatro puntos y así hay que aceptarlo:

- No tiene remedio: 60 años de conflicto demuestran que si las dos partes no tienen voluntad de entenderse el conflicto seguirá permanentemente en estado de latencia.

- Es imposible dar la razón a uno o a otros: ni los judíos tienen razón en su aplicación sistemática de la Ley del Talión, ni los palestinos tienen defensa con sus atentados indiscriminados y con su falta de visión política que los ha aislado.

- Hay algo grave en el error palestino, y es que la violencia indiscriminada aisla políticamente, pese a que pueda encontrar respaldos morales, o lo que diríamos aquí "estados de necesidad".

Las dos posturas sostenidas por los medios de comunicación y los “tertulianos” son:

- O bien reducir el problema a una legítima defensa del Estado de Israel ante el “terrorismo”.

Esta postura, utilizada desde España tiene su pivote psicológico en el rechazo de la población a cualquier forma de terrorismo político. Utilizando la palabra “terrorismo” al aludir a Hamás, lo que se está haciendo es traspasar el rechazo en términos locales a ETA o al 11-M: “el terrorismo es malo, luego cualquier Estado tiene derecho a defenderse del terrorismo”. Por tanto, Israel tiene derecho a atacar a los terroristas que disparan kazzan o katiushas contra sus colonos. Además a un terrorismo indiscriminado corresponden unas represalias no menos indiscriminadas.

El razonamiento es falaz y tiene su corolario en otro aún más atroz: “todo palestino es terrorista”. No se es capaz de distinguir entre Hamás, Hezbollah, ni los alumnos palestinos de cualquier escuela, o de las familias que viven en las inmediaciones de un barrio con fuerte presencia de estas organizaciones.

En el fondo, el principio de toda lucha antiterrorista efectiva es la erradicación del terrorismo de la mentalidad de las poblaciones: si se quiere golpear al terrorismo de una vez y para siempre, los manuales -esos que nunca serán vendidos como best-sellers pero que se enseñan cualquier institución de cualquier otro servicio de inteligencia- enseñan que hay que actuar contundentemente: el mejor terrorista es el terrorista muerto y el mejor clima para que no reaparezca de nuevo terrorismo sobre esa misma tierra es realizar represalias y ejecuciones, no sólo contra terroristas, sino contra familiares de terroristas, amigos de terroristas, hermanos de terroristas, hijos de terroristas, vecinos de los terroristas, hasta que el fantasma del terrorismo queda alejado, no sólo de la práctica política, sino de la mentalidad de las poblaciones, sustituida por un terror subconsciente. Es la línea adoptada por Israel: golpear indiscriminadamente. Y para hacerlo con coartada moral, responsabilizar a todo un pueblo de aquello que solamente unas minorías han generado. Es lo que dice el "manual"...

Es evidente que Israel está matando moscas a cañonazos. La creación del muro que separa a ambas comunidades y su negativa continua a buscar una salida razonable al problema no son la mejor de las políticas. Habitualmente, la percepción subjetiva indica que, ante un conflicto, la parte más débil es siempre la que tiene la razón. En este caso, los más débiles son los palestinos, ergo ellos tienen la razón. Pero la cosa no está tan clara.

Si se acepto al Estado de Israel era porque se quería compensar a los judíos por los perjuicios causados durante la II Guerra Mundial a causa del antisemitismo del III Reich. (dejando aparte que el propio régimen nacional socialista, a través de la SD !proponía la formación de un Estado judío en Palestina!).

La memoria del origen del conflicto se ha perdido. Los palestinos que viven dentro de Israel, se reproducen con más rapidez que los judíos, luego a la vuelta de pocos años, el conflicto, no solamente estará entre comunidades nacionales, sino dentro del propio Estado de Israel. Por otra parte, no de ahora, sino de siempre, los palestinos han sabido defender muy mal su causa. No se puede atribuir solamente a “provocaciones” o a la acción de servicios infiltrados, el haber cometido atentados horribles y gratuitos mediante suicidas hoy y ayer mediante atentados contra granjeros o colonos aislados.

La realidad es que la condena a las aventuras imperialistas de los EEUU no lleva directa ni necesariamente a una postura contraria a su aliado en la zona, el Estado de Israel. Las razones por las que EEUU apoya a Israel son múltiples y profundas. Se reducen a tres:

- Las bases bíblicas de los EEUU que hacen del dios de Israel el dios al que se venera incluso en los billetes de a dólar.

- La existencia de una base social amplia compuesta por los “cristianos renacidos” y teledirigida por los neoconservadores que une la misión histórica de los EEUU (considerado por ellos como “pueblo elegido” en la modernidad) con Israel (“pueblo elegido” del mismo Iahvé)

- La existencia de un fuerte lobby judío en los EEUU que presiona para que permanentemente cualquier administración (ayer con Bush, hoy con Obama, la “gran esperanza” ya amortizada de los obamamones que esperaban giros radicales en política exterior) opte posiciones de apoyo a Israel.

Es malo mezclar la velocidad con el tocino y mucho más si se trata del mundo islámico. Las cosas no son tan simples ni tan automáticas como algunos ingenuos “militantes europeístas” se lo toman. Lucir el pañuelo palestino es una moda, como lo es lucir un Benetton o un "Buiton" en Pijolandia -distinta calidad, pero la misma cualidad de moda-, no una necesidad para la independencia y la libertad de Europa.

Los servicios de inteligencia israelíes, mucho haciendo honor a su título y mucho más inteligentes, han desarrollado en Europa una operación de “guerra psicológica” extremadamente hábil y bien dispuesta: es la difusión de la idea de “Eurabia”. (ver ATHENA INTELLIGENCE)

La operación consiste en lo siguiente: dado que en Europa cada vez existe una opinión pública más contraria a la inmigración masiva, todo consiste en alimentar las razones de este sector alarmado de la población, vendiendo mercancía averiada y transmitiendo la sensación de que estar contra la islamización de Europa implica “lógicamente” apoyar a Israel en su lucha contra el “islam”. Esa idea se vende desde esos blogs que proliferan, sin padre ni madre reconocidos, con el denominador común de “opuestos a Eurabia”. La operación es antológica: vale la pena leer esos blogs, porque frecuentemente, probos funcionarios de inteligencia, van colocando metódicamente noticias ciertas sobre la islamización de Europa y, de tanto en tanto, razones para apoyar a Israel... lo que, a fin de cuentas, es lo que les interesa realmente.

Si el Mosad está tan interesado en estimular la “lucha” contra Eurabia no es porque les interese un carajo que en España haya millón y medio de islamistas que serán tres en pocos años… es simplemente porque estimulando esto puede acompañarlo por propaganda a favor del Estado de Israel.

Y esta es la cuestión: que Europa no es hija del Pentateuco, sino del “Amigo de Platón, pero más amigo de la Verdad”.

Los medios de comunicación entiendeN perfectamente lo que es la psicología de las muchedumbres tal como fue enunciada por Gustav Le bon hace 100 años: las masas son simples, no razonan, creen; les resulta imposible alcanzar niveles de razonamiento de una complejidad mínima, su capacidad de retención se reduce a unas pocas consignas siempre que estén enunciadas fácilmente. El nivel medio de comprensión de las masas se sitúa por debajo del nivel de compresión de cada uno de sus miembros. Las masas tienen una mentalidad femenina, les gusta ser seducidas. Las masas, en definitiva, no van nunca al fondo de las cuestiones... y es que, son eso: masas. Ellas... son asíN.

Las posturas unidimensionales en relación al conflicto de Gaza evidencian que unos y otros caen en ese reduccionismo. La facilidad con la que los medios “venden” una postura u otra, la frivolidad con la que opinan, desde los tertulianos al último blog escrito por el último patán, es significativa de nuestro tiempo. No es este un tiempo de “complicaciones” si complicación es pensar, es ser coherente, es no mezclar los términos ni dar un paso más adelante para aumentar la confusión, no realizar razonamientos gratuitos arrastrado por las filias o las fobias, las leyendas urbanas o los conceptos mal aprendidos peor digeridos y apenas parciales. No es éste, en definitiva, el tiempo en el que valga la pena opinar sin conocer hasta el fondo de los problemas.

¿QUE DEBEMOS DECIR? En estos casos en los que no hay respuesta posible, lo mejor es el silencio. La virtud del silencio es, en ocasiones, elocuente.

Anónimo dijo...

Maura decía que volvería a España cuando la gente no saludase extendiendo el brazo o levantando el puño, sino quitándose el sobrero.

Si sostienes que Israel no está legitimado a sembrar el cielo de Gaza con F16 descargando el contenido de su vientre sobre problación civil, eres algo así como un antisemita y proselitista del Corán y de Hitler, la extraña pareja. (Particularmente me quedo con Walter Matthau).
Si apuntas que Hamas es un grupo terrorista, que usa a niños como siniestra égida y que en Europa nadie se hace eco de los lanzamientos de regalitos caseros desde Gaza, en ese caso eres un Sionista aliado con Bush, o lo que es peor escuchas la Cope.

Muy bien, otra vez estoy descolocado, resulta que el menda sostiene ambas afirmaciones. Para el maniqueo, ya sea por ignorancia o mala intención, la vida es mucho más fácil. Los buenos son los míos, el resto son los malos y viva la virgen de mi pueblo. No hay posibilidad de vida exterior.
Puede ser frívolo reducir un drama como el de Gaza al maniqueísmo de las españas, pero es precisamente ese clima el que impide que se resuelva el conflicto. Recuerdo eso de "odian más a sus enemigos de lo que quieren a sus hijos". Si solo hay dos bandos y el hombre es un misil para el propio hombre, la única salida es la destrucción del oponente.

Por ello uno que es muy suyo, y nunca se ha puesto kipá ni pañuelo, seguirá saludando quitándose el sombrero.(joder voy a escribir una canción con esto)

José Antonio Espinosa
El último Ronaldinhista.